Big Data, el cimiento clave de las Smart Cities

 

La llegada de Internet supuso multitud de cambios, pero uno de los de mayor envergadura ha sido la generación constante de datos. Y es que en la Red circulan grandes cantidades de datos que hacen que tecnologías como el Big Data sean imprescindibles.

Para que los datos aporten valor, es necesario analizarlos, transformarlos en información y obtener insights relevantes. Aquí es donde entra en juego el Big Data, un término cada vez más asentado en el sector digital y con más utilidades como ayudar a construir las Smart Cities. Pero, ¿cómo puede emplearse esta tecnología para desarrollar ciudades inteligentes?

El camino hacia las ciudades del futuro

Hace años costaba imaginar cómo serían las ciudades del futuro, pero actualmente ya estamos inmersos en su desarrollo. La clave de las Smart Cities es que aplican las tecnologías de la información para mejorar la calidad de vida y la accesibilidad de sus habitantes.

Son espacios basados en el desarrollo sostenible y en la interacción de los ciudadanos con la propia ciudad. En definitiva, son ciudades en la que los habitantes adquieren protagonismo y aprovechan la tecnología para mejorar su vida.

Las 5 aplicaciones del Big Data en las Smart Cities

La digitalización de las ciudades contribuye a mejorar los servicios prestados a los ciudadanos a la vez que se optimizan los recursos. Y precisamente para ello es esencial aprovechar el poder y la información los datos generados en el día a día de las urbes.

Para hablar del papel del Big Data en las ciudades inteligentes es imposible no hacer referencia a otra tendencia clave: el Internet of Things (IoT). Esta red de dispositivos conectados permiten generan multitud de datos que permiten hacer un seguimiento en tiempo real de los aspectos más relevantes de la vida en la ciudad. Estas son algunas de las áreas a las que contribuye:

1. Transparencia en la Administración
Reducir los desplazamientos en la ciudad no solo supone una mayor comodidad para los ciudadanos, sino que disminuye el tráfico y las emisiones de CO2. En este sentido, uno de las tareas que están implementando numerosos ayuntamientos es digitalizar los datos, fomentando así una administración informatizada en la que los trámites burocráticos se agilizan.

Otro de los objetivos que se persigue con esta reorganización y digitalización de los datos es fomentar la transparencia. ¿Cómo? Poniendo a disposición del ciudadano datos sobre la gestión pública a través de portales digitales. ¿Para qué? Para construir una Administración más accesible y propicia a la participación ciudadana.

2. Seguridad ciudadana

El Big Data es una herramienta más que interesante a la hora de complementar la labor de los cuerpos de seguridad. A través del análisis y de la combinación de información, es posible mejorar la eficacia de las actuaciones de los agentes. Se tienen en cuenta así datos recogidos de dispositivos como cámaras de vigilancia y sensores de movilidad, además de geolocalizadores en coches policías.

3. Limpieza

Otro indicador clave del progreso de una ciudad es el estado y limpieza de sus calles, infraestructuras y espacios públicos. A través del Big Data, es posible canalizar, organizar y aprovechar las distintas quejas de los habitantes relativas a cuestiones de limpieza. También interviene en el desarrollo de técnicas de recogida de basuras inteligente, como la instalación de sensores en los contenedores que informan en tiempo real de su estado y de si necesitan ser vaciados o no.

4. Ahorro energético

Al igual que se trabaja en la extensión de la recogida de basuras inteligentes, también se están fomentando los contadores inteligentes en las viviendas. Los datos que ofrecen estos contadores son combinados con los procedentes de otras plataformas y con las previsiones meteorológicas.

De esta forma, las compañías energéticas son más conscientes del uso y de la demanda energética de los habitantes en todo momento, pudiendo ajustar la producción de energía en tiempo real. ¿El resultado? Un uso más controlado y eficiente de los recursos energéticos de la ciudad.

5. Gestión del agua

Relacionado con el caso anterior, el Big Data también posibilita planificar un control más pormenorizado del uso del agua y fomentar el ahorro de este recurso. Para ello se tienen en cuenta datos provenientes de sensores ubicados en los sistemas de abastecimiento y saneamiento. Así se vigila en todo momento la calidad del agua y la aparición de posibles fugas.

El Top Ten de las Smart Cities

No cabe duda de que la aplicación del Big Data es uno de los grandes impulsores de las ciudades inteligentes. Se están dando grandes paso y cada vez más ciudades se suman a este reto. Pero, ¿cuáles son las que lo están haciendo mejor?

Según el índice IESE Cities in Motion 2017, la ciudad líder es Nueva York, teniendo en cuenta distintas áreas como la movilidad urbana, la sostenibilidad medioambiental y la cohesión social, entre otras. Le siguen otras tres ciudades estadounidenses, cuatro europeas y dos asiáticas, conformándose así el Top Ten de Smart Cities:

1. Nueva York
2. Londres
3. París
4. Boston
5. San Francisco
6. Washington
7. Seúl
8. Tokio
9. Berlín
10. Ámsterdam

Y… ¿qué pasa con España? Según este ránking, la ciudad española más “inteligente” del mundo es Madrid, situándose en el puesto 28. La siguiente mejor valorada es Barcelona, que ocupa la posición 35 de la lista. Precisamente estas ciudades mantienen una gran apuesta por el Big Data en sectores como la Administración Pública, configurando portales digitales para facilitar la accesibilidad y transparencia de los ciudadanos a los datos públicos.

Es cierto que aún queda mucho por hacer y muchas posibilidades que explorar. Es cierto también que seguir avanzando en materia tecnológica requiere una importante inversión en investigación y desarrollo. Pero lo que también es innegable es que los beneficios son múltiples y que estamos presenciando cambios que hasta ahora era inimaginables. ¿Continuaremos por el mismo camino?

 

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