Los 5 tipos de ciberataques de los que tu empresa se debe defender


Las empresas de la actualidad deben enfrentarse a situaciones inimaginables años atrás, como es el caso de las amenazas cibernéticas. En este sentido, el desarrollo y la inversión en materia de ciberseguridad se torna aún más importante.

Existen diversos tipos de ciberataques que van evolucionando y perfeccionándose a diario. Por ello, no queda otra opción que estar preparados y responder de la forma más efectiva: valiéndonos de la investigación y los avances tecnológicos. Pero para poder hacer frente a estas amenazas, es esencial conocerlas a fondo y saber diferenciarlas.

¿Qué buscan los hackers?

Antes de analizar los distintos tipos de ciberataques, debe entenderse bien la figura del hacker y su modus operandi. Los hackers son personas con grandes conocimientos informáticos que pueden utilizar de formas muy distintas. Por un lado, pueden emplearlos para mejorar la seguridad en Internet de empresas e instituciones y, por otro, para dañar y manipular equipos informáticos.

Los objetivos de los hackers ‘malos’ o piratas informáticos son variados. Pueden llegar incluso a tener intereses políticos o bélicos, englobándose así en el concepto de guerra cibernética. Pero uno de los fines más comunes es el robo de información a empresas, la suplantación de identidades y la paralización de redes informáticas.

Los ciberataques más comunes

No cabe duda de que las consecuencias de un ciberataque pueden resultar funestas para cualquier organización. Y más aún teniendo en cuenta que estos ataques se van renovando y explorando nuevas vías para dañar a las empresas y apropiarse de sus datos. Por ello es vital tener claros los tipos de ciberataques básicos más comunes y qué pueden llegar a acarrear en una compañía. Estos son algunos de los más repetidos:

1. Spyware

El fin de este malware es infectar un ordenador ajeno para recopilar información contenida en él. Una vez que está en poder de esos datos, los transmite a una entidad externa sin conocimiento y/o consentimiento del propietario. Numerosos hackers  lo emplean para lucrarse de la venta de información sensible. Teniendo en cuenta que vivimos en la era del big data y la gran cantidad de datos que generan y manejan las empresas diariamente, se trata de un tipo de virus muy dañino.

2. Phising

Otro de los peligros a los que se enfrentan con frecuencia las empresas es el phising. Este tipo de ciberataque es especialmente peligroso porque se expande vía e-mail, lo que hace que su transmisión sea muy rápida. De nuevo, el robo de información es el fin principal de los cibercriminales. ¿Y cómo acceden a esos datos requeridos de personas o empresas concretas? Mediante los correos electrónicos infectados.

3. Adware

Realmente, este software utilizado para mostrar publicidad está muy enfocado en robar datos a usuarios, pero también puede afectar a las empresas. En este caso, el soporte no son correos electrónicos, sino anuncios mediante los que se obtiene información de los internautas.

4. Ransomware

La frecuencia de este tipo de ataques cada vez es mayor. Lo que se consigue con ellos es bloquear el sistema de una empresa o institución, solicitando un rescate a cambio de liberarlo. Los efectos pueden ser catastróficos, pues la empresa en cuestión queda totalmente paralizada.

Grandes compañías han sufrido ataques de este tipo recientemente, generando un considerable revuelo mediático. El lado positivo es que los virus ransomware, cada vez más perfeccionados y enfocados a dispositivos móviles, se han visibilizado mucho más en la sociedad.

5. Gusanos

Junto con los troyanos, los gusanos constituyen uno de los ataques más comunes de Internet. Su método de actuación es sencillo: se transmiten replicándose, enviando así copias a otros equipos y propiciando una rápida y peligrosa extensión. El primer gusano informático de la historia, el gusano Morris, data de 1988, y desde entonces la fórmula ha continuado perfeccionándose para atacar a todo tipo de equipos.

Nuevas amenazas

Apostar por la transformación digital es un reto necesario que las empresas van asumiendo poco a poco. Enmarcada en ella está la ciberseguridad, un aspecto que hay que cuidar para evitar situaciones desagradables y perjudiciales para la organización. La realidad es que los peligros se presentan de una forma más sofisticada e incisiva, por lo que las precauciones que hay que tomar han de ser aún mayores.

Y es que ya no solo hay que enfrentarse a los ciberataques más comunes, sino a otras vías alternativas que los piratas informáticos están aprovechando para cumplir sus malintencionados propósitos. ¿Cuáles son las más llamativas y de las que más se está hablando últimamente?

En primer lugar, los hackers están utilizando como canal dispositivos de uso muy extendido en las empresas. ¿Un ejemplo? La impresora. Estos aparatos, que ya cuentan con acceso a Internet, pueden llegar a ser muy vulnerables a la vez que sencillos a la hora de difundir el virus en cuestión.

Pero lo cierto es que la impresora no es la única, sino que hay otros dispositivos que acaban infectados y dañados por el ciberataque y conectados a la Red. Ese es el caso del smartphone hasta la nevera y el propio router.

Por último, otra técnica muy extendida es el uso de drones. En este caso, la consecuencia es mucho más práctica y directa. Los drones se adentran en espacios privados de empresas e instituciones, graban y obtienen datos sin consentimiento y, en muchas ocasiones, los comercializan en el mercado negro.

¿Cuál es la mejor solución?

La respuesta a esta creciente problemática debe basarse en la formación, la investigación y la innovación. Las empresas deben estar al día en materia de ciberseguridad ya no solo para encontrar las mejores herramientas de protección, sino para saber cómo renovar y actualizar los escudos ya existentes y, sobre todo para disponer de la información necesaria para lograr anticiparse y prevenir posibles ciberataques. ¿Conseguirán las empresas llegar a este compromiso para estar mejor protegidas ante amenazas virtuales?

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