Disfruta con tu trabajo … y los clientes disfrutarán contigo

Decidir sobre el futuro profesional cuando apenas eres un adolescente, resulta ciertamente complicado. Pero, decidir sobre la marcha, cuando te mueves en entornos líquidos como los actuales, tampoco es tarea sencilla. Tanto si eres estudiante, como si llevas años trabajando, apostar por unas opciones u otras marcarán, al menos, en principio, y sobre la teoría, el camino que recorrerás después. Desde luego, hay grandes dosis de incertidumbre e improvisación que también aplican en el recorrido profesional de cada uno. Y, más aún en el mundo de la tecnología. Pero, inevitablemente, hay que decidir.

La verdad es que, dicho así, da un poco de vértigo. Sin embargo, creo que hay que empezar a quitarle hierro a este asunto y tomar conciencia de que siempre estamos a tiempo de impulsar el cambio positivo. Cualquier momento es bueno para redirigir tus pasos. Lo importante de todo es reflexionar sobre las capacidades que uno tiene, sobre lo que mejor sabes hacer y, sobre todo sobre aquellas áreas o funciones en las que más a gusto te sientes. Porque, por si no te has dado cuenta, este post va de disfrutar en el trabajo. Sí, has leído bien. En el mundo de la tecnología, de la banca o de la educación, en cualquier entorno que se te ocurra, no solo es posible “pasárselo bien en el trabajo”, sino que hay que perseguir precisamente ese objetivo.

Aprendizaje continuo como herramienta de empoderamiento

Hasta hace algunos años, la evolución general de la carrera profesional, por ejemplo, en el ámbito de la tecnología era bastante obvia. Se empezaba como programador junior, luego senior, se podía dar el salto al área de análisis, de ahí a consultoría y más adelante a la dirección de proyectos. Claro, cada cambio de categoría laboral iba acompañado de la modificación correspondiente en la banda salarial. Sin embargo, podías ser muy buen técnico, pero un gestor pésimo, o viceversa. Es decir, que no siempre, las cualidades técnicas y las habilidades de gestión,  coincidían en una misma persona. Y ya sabemos lo que eso implica.

Afortunadamente, hoy la evolución profesional ya no es tan “natural” como hace unos años. Ahora, se puede “hacer carrera” en un nicho muy concreto, por ejemplo, especializándote en una tecnología o en una herramienta concreta, o apostando por adquirir el máximo conocimiento y experiencia en un entorno de actividad específico, ya sea banca, seguros, o industria.

Creo que lo que debemos tener claro es que ahora, lo que prima es la excelencia basada en el aprendizaje continuo. Un aprendizaje que permita el empoderamiento y la toma de control sobre lo que uno hace y sobre lo que uno quiere hacer en el futuro. Porque de nada sirve conocer al detalle una determinada tecnología si, de repente el mercado -ergo los clientes o la competencia- pone el foco en otra tecnología diferente. ¿Dónde habrá quedado tu status? ¿Tendrá el mismo valor tu conocimiento y tu bagaje? ¿Qué valor aportará entonces tu experiencia si solo sabes sobre aquello que ya no está de moda?

El secreto para neutralizar ese posible gap es apoyar todo tu desarrollo profesional bajo el principio del aprendizaje continuo y la capacidad de adaptación. Hay que estar siempre alerta y fomentar la capacidad.  Pero también hay que trabajar la disposición y la orientación al cambio, la reinvención y la posible reubicación, porque son aspectos críticos para el éxito de los negocios, pero también, para tener una carrera profesional, no solo de largo recorrido, sino de amplio disfrute. O acaso ¿das por bueno levantarte por las mañanas, pensando en el sufrimiento que te supone ir a la oficina?

Lo emocionante sucede fuera de tu zona de confort

Si te especializas en una tecnología y esta desaparece o deja de estar de moda, ¿piensas morir con ella? Yo creo que lo ideal es especializarte, si es lo que te hace feliz, en una solución o en un producto o en un entorno o en una metodología, pero mantener siempre los ojos bien abiertos para ver qué está pasando a tu alrededor. ¿Qué otros modelos o técnicas pueden sumar a tu propuesta? ¿qué está haciendo la competencia mejor o, sencillamente, diferente a lo que estás haciendo tú?

Es decir, hay que dejar de mirarse el ombligo y salir fuera de las zonas de confort y no tener reparos en reconocer que puede haber mucha gente mejor que tú, u otro tipo de soluciones más funcionales que aquella que has desarrollado tú o mecanismos de integración más eficientes que los que utilizas tú. No tengas miedo a descubrir el talento. Si eres capaz de conectarlo con el tuyo, de dejar que la información y el conocimiento ajeno fluya y permee en tu manera de ser y de hacer, tu vida profesional será mucho más sana. Y tus compañeros y tus clientes te lo agradecerán. Tus jefes, también.

Es importante tomar el control sobre lo que somos profesionalmente y sobre a dónde vamos. Pero, en esa toma de control se debe incluir un compromiso con el entorno para no perder el foco de lo que pasa fuera de nuestra zona de confort. Crear un ecosistema de aprendizaje permanente, en el que los conocimientos de unos se retroalimenten con los conocimientos de los otros es una herramienta de valor extra al servicio de la transformación y del cambio.

Especialización o generalización, todo depende

Depende, todo depende, de según como se mire, todo depende. Esto decía Pau Donés al frente de su Jarabe de Palo. Y no puedo estar más de acuerdo con él cuando pienso en qué es mejor en el ámbito profesional, si especializarse en una tecnología, por ejemplo, o apostar por la generalización de los conocimientos, habilidades o competencias. Pues eso, que todo depende.

Especializarse está muy bien. De hecho, como decía al principio, hasta hace algunos años en España no encontrábamos gurús en según y qué tecnologías. Tenías que recurrir a expertos en UK o en países de Centroeuropa con unas tarifas elevadísimas que, lógicamente, encarecían el precio de los proyectos. Hoy, en España podemos encontrar perfiles altamente cualificados con amplios conocimientos de las tecnologías más innovadoras y revolucionarias. Y, lo que es mejor aún, encontramos que esos perfiles disponen de altas dosis de pasión, de ilusión y de creatividad, un mind set que hace que su trabajo sea excelente. ¿Por qué? Porque disfrutan con lo que hacen.

Del otro lado, encontramos también otras opciones, quizá más elásticas. Es decir, profesionales con muy buenas habilidades gestoras, un conocimiento más amplio y quizá menos experto en tecnologías concretas -por seguir con el ejemplo- pero muy capaces de aterrizar esos desarrollos en proyectos de éxito.

Empatizar con el cliente, entender qué es lo que necesita y cuáles son sus mejores opciones, transmitir la confianza que se necesita para abordar un proyecto que obliga a rediseñar sus procesos o incluso su propio negocio, no es fácil. Por eso, este tipo de profesionales con un amplio abanico de habilidades comunicativas, gestoras, etc. son ideales para liderar el cambio o la incertidumbre. Y, sobre todo, para transmitir al cliente la confianza y seguridad necesarias, diseñar el itinerario del cambio y ayudarles a recorrer cada una de las etapas del camino.

En todo caso, tanto si hablamos de gurús -profesionales altamente especializados- como si hablamos de personas con habilidades más genéricas, habrá que desprenderse de los convencionalismos, tanto en el desarrollo o integración de tecnologías concretas, como en el ámbito de la negociación y la gestión. Mi recomendación es que sustituyas esos convencionalismos por otro tipo de enfoques más ágiles en los que primen la observación, la reinvención y el impulso y aprovechamiento de las opciones del cambio. Y ya verás como todo fluye.

Entonces, resumiendo:

  • Sé feliz en el trabajo porque el resultado a nivel profesional será excelente y el impacto sobre tu ámbito personal, evidente.
  • No pierdas la curiosidad y la capacidad de aprender continuamente, eso te ayudará a crecer, a mejorar cada día y a seguir siendo siempre un referente en lo que hagas.
  • Mantente en un estado de alerta permanente sobre lo que hay a tu alrededor y sobre qué disciplinas paralelas podrían servirte para reciclarte en caso de que quieras/necesites cambiar.
  • Da igual si te especializas en una tecnología o ámbito concreto o si apuestas por la generalización, en cualquier caso, trata de ser siempre excelente en lo que hagas.

 

Silvia San Francisco
Senior Account Manager VASS

 

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