Invertir más, curiosear más, innovar más…

Como cada vez que terminamos un año volvemos a elaborar la lista de buenos propósitos para el nuevo que empieza: ir al gimnasio, comer mejor, perfeccionar los idiomas, … proyectos personales que se entremezclan con otras aspiraciones profesionales como adquirir nuevas competencias, aplicar metodologías de gestión más eficientes o buscar áreas de mejora sobre las que actuar de manera más proactiva. Estos propósitos, en sí mismos, son interesantes, pero, si además queremos que sean efectivos, la intención debe llamar a la acción porque si no, corremos el riesgo de que, dentro de 12 meses estemos repitiendo, exactamente, estos mismos planteamientos.

Como lo que queremos es actuar y no ser meros espectadores de lo que sucede -o no sucede- a nuestro alrededor, ¿qué te parece si hacemos un pequeño repaso de las principales tendencias para 2020 y apostamos por acciones concretas -a modo de propósitos- que podamos implementar, fácilmente, para contribuir a nuestro propio cambio? Si te apuntas al reto, te invito a que sigas leyendo:

Datos, datos y más datos, y, entre medias, mucha analítica

Los datos seguirán siendo estratégicos en 2020, bueno, y en los años venideros. Pero su evolución y el aprovechamiento que se haga de la información que encierran dependerá cada vez más, de la capacidad que desarrollemos para almacenar, acceder y, sobre todo, analizar esos datos. Big Data no ha hecho más que empezar. No me cabe ninguna duda de que estamos solo al principio de la era del conocimiento generado por los datos.

Ahora bien, los datos y todo lo que podamos hacer con ellos deberá automatizarse e ir añadiendo capas de inteligencia para aprovechar de verdad, el potencial que ofrecen, tanto en eficiencia, como en velocidad, en transparencia, en conocimiento, en seguridad… Por lo tanto, datos sí, pero enriquecidos con aprendizaje automático e inteligencia artificial de manera transversal, afectando tanto a la calidad, como a la gestión de metadatos y datos maestros, a la configuración -que tenderá a ser automática- a la integración o, incluso, a las propias bases de datos de toda la vida.

O sea que, a partir de 2020, ya no hablaremos solo de datos, sino, más bien, de todo un ecosistema de datos en el que confluirán diferentes tecnologías -también diferentes estrategias- basadas en cálculos, algoritmos, analíticas, etc. que contribuirán a mejorar la compatibilidad de fuentes y datos, a evitar los silos de información y, sobre todo, a mejorar la toma de decisiones. Los datos, ahora sí, permitirán predecir, anticiparse y personalizar.

Ahora te toca a ti. ¿Qué proyecto o iniciativa relacionada con los datos quieres poner en marcha el año que viene?

Inteligencia Artificial, asistentes virtuales, aprendizaje automático

No es lo mismo, pero guardan una relación tan estrecha que hay que hablar de ellos a la par cuando pensamos en la mejora de la experiencia de cliente, en la optimización de los servicios y operaciones comerciales, en la búsqueda de información eficiente o, incluso, en la reinvención de nuevos modelos de gestión. La Inteligencia Artificial, los asistentes virtuales y el aprendizaje automático constituyen la esencia de los nuevos negocios que vendrán, o, mejor dicho, de los nuevos formatos de negocio que vendrán en los que las máquinas harán -ya lo están haciendo- muchas de las tareas que siguen restando tiempo a los humanos.

Cambiará la forma de gestionar, pero, cambiará también el mapa del capital humano en las organizaciones ya que, la tendencia es combinar tecnologías capaces de aprender a ejecutar eficazmente tareas específicas, entender y procesar el lenguaje humano, con profesionales “de carne y hueso” que orientarán sus funciones a tareas que aporten mayor valor al negocio.

No obstante, los proyectos basados en IA seguirán siendo todavía costosos por lo que es posible que muchas aplicaciones de este tipo sigan en manos de proveedores de plataformas como servicio. Luego este, será un punto estratégico sobre el que apuntalar el desarrollo de la IA en el futuro, es decir, el abaratamiento de sus costes.

Un último apunte: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 prometen mostrar al mundo todo un arsenal de robots y máquinas inteligentes que van desde las mismas mascotas, que en forma robótica se mezclarán con la gente, saludarán e interactuarán con el público, gracias a la tecnología de reconocimiento facial que incorporan, hasta los Robots de Soporte de Campo que recogerán las jabalinas, martillos, y otros objetos lanzables, para que los atletas no tengan que ir a buscarlos.

Y dicho esto: ¿cómo impactarán estas tecnologías en tu día a día? ¿compartirás café con un robot o podrás poner tu conocimiento al servicio de otras funciones de mayor valor?

Aterrizaje del 5G

Hemos hablado mucho sobre ello, pero parece que no acabamos de aterrizar el 5G en proyectos concretos. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y los aranceles impuestos por el gobierno americano parece que han impactado negativamente en los mercados globales. El enfrentamiento entre ambas potencias para liderar esta nueva revolución industrial está ralentizando la interconexión efectiva entre máquinas y personas que promete 5G.

Aún, así 2019 pasará a la historia por ser el año de la llegada del 5G comercial. Y, a pesar de todas estas tensiones internacionales, su despliegue, según Gartner, ya ha empezado a monetizarse. La consultora estima que los ingresos derivados de 5G rozarán los 7.000 M$ en 2021. Dice además que, aunque los consumidores son el segmento principal para impulsar el desarrollo de 5G, se apostará cada vez más, por la búsqueda de servicios para las empresas. Así pues, esperamos una expansión de estas redes al ecosistema móvil para dar soporte a áreas concretas como la atención sanitaria en remoto, el transporte autónomo o la industria inteligente.

En España, según el Observatorio Nacional 5G estamos a la cabeza en proyectos y pruebas de concepto, pilotos e iniciativas precomerciales, pero, aún se sigue dando vueltas a lo que vendrá después. Está claro que la disrupción que imprimen las redes 5G es tan grande que hay que cuidar todos los detalles desde la amplitud del ancho de banda de conectividad, hasta la baja latencia y la fiabilidad de la red. Todos estos aspectos deben converger para la generación de nuevas aplicaciones y dispositivos.

¿Qué esperas tú de la tecnología 5G? ¿Cómo crees que impactará en tus funciones diarias?

En fin, estos son solo algunos apuntes sobre lo que nos encontraremos en 2020. Pero, si quieres profundizar un poco más al respecto de lo que nos deparan los próximos meses en tecnología te recomiendo que te descargues el último informe Gartner Top 10 Strategic Tecnology Trends for 2020. Aquí encontrarás referencias a conceptos como hiperautomatización, multiexperiencia “edge computing”, blockchain, dispositivos autónomos o democratización tecnológica en cuanto a los datos y su análisis, en cuanto al desarrollo, en cuanto al diseño -ampliando fenómenos como “low code”-, o en cuanto al conocimiento, entre otras cosas.

Ahora bien, con independencia de lo que nos aporte la tecnología, 2020 será también el principio de un nuevo proyecto personal. ¿Te acuerdas de lo que decíamos al principio? Esos propósitos que habrá que poner en práctica para mejorar. Yo, de momento, lo tengo claro: pienso invertir más tiempo en aquello en lo que creo que puede ayudarme a mejorar, -quizá más formación-, pienso curiosear todo lo que pueda y, no tener miedo a equivocarme y, pienso apostar por la innovación, así, a pequeña escala. Ya sabes, qué pasaría si en lugar de hacer las cosas como siempre, pruebo otras opciones, o si en lugar de ir sobre seguro, apuesto por salir de mi zona de confort. Esos son mis planes, ¿Y los tuyos?

Comunicación VASS

 

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