La adopción masiva de vehículos eléctricos impulsará la reinvención de la industria energética

La llegada del vehículo eléctrico (VE) ha traído consigo un cambio de paradigma en el terreno del modelo de movilidad masiva de las carreteras que, durante un siglo, se ha basado en combustibles fósiles. El paso del fuel a la energía eléctrica es un fenómeno que los expertos denominan electrificación del transporte y que afecta de lleno a vehículos, ciudades, aparcamientos e infraestructuras viales. Aunque todavía su penetración es escasa, es de esperar que tome aceleración en los próximos años hasta alcanzar el 25% del total del parque móvil rodado a nivel mundial en 2030.

Como consecuencia del poder disruptivo que aporta el vehículo eléctrico, el sector energético está obligado a tomar las riendas del mercado de la ‘electromovilidad’; un sector que da sus primeros pasos hacia un modelo en el que emergerán nuevos productos y servicios que se desplegarán en prácticamente todas las ciudades del planeta en pocos años, y que generarán un valor que se moverá en torno a los 3.000/10.000 M$, según estimaciones de Boston Consulting Group. De acuerdo con esta consultora, captar este valor depende de las inversiones que realicen las energéticas en infraestructuras de redes inteligentes, y de su entrada en nuevos negocios.

La estabilidad y la fiabilidad de las redes: prioridad número uno de las eléctricas

Este cambio de modelo de movilidad en las carreteras no solo está afectando al desarrollo de nuevos vehículos, sino que, más allá de eso, tiene implicaciones tecnológicas de gran calado y repercute de lleno en el futuro de las compañías generadoras y distribuidoras de energía eléctrica, que habrán de reinventarse para satisfacer las necesidades crecientes de toda esta electrificación del transporte.

En este escenario, el sector energético – eléctrico tiene la clave para dirigir y hacerse con un lugar destacado en esta transición hacia el cambio. Además de las eléctricas, otros actores acaparan ya, gran parte del protagonismo del cambio. Tecnología, empresas de automoción, AAPP y nuevos consumidores dan forma a un escenario al mismo tiempo que se extienden nuevas modalidades de uso como el alquiler y la compartición.

Antes de que llegue el momento en el que podamos compartir un vehículo autónomo con otros usuarios a través de una app en nuestro móvil, otro desafío que han de afrontar las empresas eléctricas con el crecimiento del mercado de la electromovilidad es la estabilidad y la fiabilidad de las redes de suministro eléctrico en las recargas de los vehículos durante las horas de mayor consumo.

Es de esperar que, además de desplegar redes inteligentes, las empresas eléctricas entren en nuevos mercados con productos y servicios relacionados con la instalación, puesta en marcha y mantenimiento de equipamiento de recarga eléctrica. Teniendo en cuenta de que el impacto de la demanda energética registrará picos de consumo a ciertas horas con la llegada del VE, los expertos señalan que los obstáculos para el usuario doméstico no se presentan en la red de distribución, sino más bien, en la capacidad de la propia infraestructura eléctrica a la hora de compensar los incrementos de demanda que se puedan generar en lugares puntuales y a ciertas horas.

Retos tecnológicos y retos humanos

Por otro lado, uno de los aspectos tecnológicos que ha tomado las riendas del progreso de la electromovilidad tiene que ver con una importante reducción de los precios de las baterías. En este sentido, la caída del coste por kWh de las baterías destinadas al VE es más que significativa, con un retroceso que ha pasado de 700$ en 2009 a 150 a finales de 2017.  Es una tendencia que seguirá una trayectoria descendente hasta alcanzar los 90 $ en 2030. Hacia ese año, los expertos auguran la emergencia de la compartición de vehículos eléctricos autónomos entre los usuarios.

Entre tanto, junto con la mejora de la red de distribución y la emergencia de nuevos servicios asociados al VE, aparecerá un nuevo modelo de tarifado dinámico basado en tiempos de uso y horarios de recarga. La tarificación dinámica constituirá una parte esencial para responder a las nuevas necesidades de la demanda y contribuirá a la optimización de la red digital.

En pocos años, la eclosión de las redes dotadas de IoT junto con otros avances tecnológicos, permitirán realizar “smart charging”, aplicando, de esta manera, modelos de recarga inteligente que, entre otras cosas, facilitarán el aprovechamiento de los excedentes energéticos en las cargas nocturnas. Por otro lado, el empleo de algoritmos de Inteligencia Artificial que tengan en cuenta una serie de parámetros como la climatología y los patrones de uso serán de gran ayuda a la hora de predecir los periodos de carga óptimos en cada momento.

Baterías que actúan como sistemas dinámicos de almacenamiento de energía

En este escenario de electromovilidad, los propietarios de VE se plantean la instalación de cargadores privados en los aparcamientos de sus hogares. Pero no todos disponen de garaje y, desde luego, no es viable, ni tampoco legal, descolgar cables desde los pisos hasta la calle para enchufar el coche, dada la inexistencia de infraestructuras de distribución de recarga en la mayoría de los aparcamientos de edificios y aceras de las metrópolis. Por lo tanto, aunque, poco a poco vamos avanzando, será necesario un mayor compromiso de las Administraciones Públicas y más inversión de las empresas privadas para resolver este gap.

Al obstáculo que representa la recarga de los VE para muchos usuarios se añade el de unas infraestructuras eléctricas con una red que brilla por su ineficiencia en el plano de la distribución de la energía. Un crecimiento muy rápido del parque de VE imposibilitaría a muchos usuarios efectuar la recarga de sus vehículos en horas nocturnas, al no existir un modelo de distribución en el que entrarían en juego sistemas inteligentes de regulación que identificaran los mejores momentos para recargar los vehículos, pero que además permitieran que el sistema eléctrico recibiera energía de ellos cuando fuera preciso.

La tecnología de carga de baterías de VE de hoy plantea como marco más probable en el corto plazo una carga lenta durante 7 horas de unos 3 kW, que tendría lugar en el domicilio del propietario del vehículo situado en un edificio de viviendas, o el estacionamiento nocturno de una flota de vehículos empresariales. Todos los VE que se comercializan actualmente admiten este tipo de carga lenta.

De acuerdo con estimaciones de Red Eléctrica de España, nuestro sistema eléctrico actual tiene capacidad para satisfacer la demanda de casi 4 millones de vehículos eléctricos cargando en horas valle nocturnas sin necesidad de instalar nueva potencia de generación, ni de ampliar la capacidad de las redes eléctricas. Esta estrategia de carga en horas valle mejoraría el rendimiento global del sistema eléctrico, incrementaría la penetración de la generación de electricidad con fuentes renovables y posibilitaría que, al consumir electricidad en horas de menor coste, la utilización del vehículo eléctrico fuese más competitiva frente al vehículo convencional.

Nuevos servicios de movilidad urbana a través de ‘carsharing’ y ‘motosharing’

Un sector como el de la automoción que se dirige con paso firme hacia el uso del VE presenta ya nuevos modelos de servicios. Uno de los ejemplos que primero se me viene a la cabeza es el carsharing, un modelo de alquiler de coches por períodos limitados y uso a discreción. Este mercado emergente ya está plagado de proveedores de servicios que se especializarán en tecnología, desarrollo de productos, aplicaciones y demanda del mercado. Entre estos actores se encuentran firmas como: Uhaul Car Share Zipcar, Yandex Drive, UZURV, Uber, Turo, Lyft, Ola, Herts, Autolib, Car2Go, DriveNow, Maven, sharoo Carsharing y Cabify.

O el motosharing, servicio de alquiler de motos eléctricas por períodos cortos de tiempo que es, además, un servicio free-floating, es decir que nos permite coger y dejar la moto en cualquier punto de la ciudad. Igualmente encontramos ya referentes en empresas como Muving, eCooltra, Coup, Ioscoot, Motit o Yego que están liderando el cambio. Hablamos de una revolución que propone alternativas reales al transporte público y al uso particular del vehículo.

En definitiva, estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo escenario de movilidad que tendrá un impacto en la infraestructura tecnológica de la Utility. Será necesario el desarrollo de aplicaciones inteligentes y de una infraestructura robusta para que millones de personas puedan utilizarla. Y asistiremos, ya estamos haciéndolo, al nacimiento de nuevos modelos de negocio y fórmulas de pago, que empiezan a “dibujar” lo que serán las nuevas electrolineras del futuro. Un futuro que, dicho sea de paso, deberá impulsar el uso intensivo de la red, el perfeccionamiento de las baterías que se conectan y se desconectan y la mejora del mantenimiento y la protección. Y todo esto, con la mirada siempre puesta en el cliente. Yo, me apunto. Y tú.

Eduardo Cortina Lorán

MERCADO ENERGIA, UTILITIES & ENVIRONMENT

Digital Sales Consultant

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