La tribuna del CEO

10 pilares para triunfar como empresario

Antes de nada, tengo muy claro que la fórmula magistral del éxito no existe. Al menos yo no la he encontrado aún. Sin embargo, pienso que hay una serie de cualidades que pueden ser de gran ayuda para alcanzar la cumbre. Hay que ser honesto y transparente; hay que apostar por la perseverancia y el esfuerzo y dejarse llevar muchas veces por la pasión y la fe en lo que haces, por supuesto, pero también y, quizá más importante, en las personas que te rodean; hay que buscar la excelencia y estar siempre alerta.

La verdad es que no digo nada que no sirva también para transitar en la vida personal. Pienso que el emprendimiento es una parte esencial de la forma en la que algunas personas entendemos la vida. Por lo tanto, tu forma de ser, de pensar o de interactuar con la sociedad debe ser un reflejo de tu forma de ser, de pensar y de interactuar en el contexto empresarial.

No dibujes una imagen de ti que no represente lo que eres. Genera confianza, muestra cercanía, sé auténtico y te sorprenderán las consecuencias: mayor empatía, más motivación, un ambiente de trabajo más “sano”, relaciones de largo recorrido -con clientes, con proveedores, con los propios colaboradores, con la Administración Pública, con la competencia, incluso…

No hay un manual -como digo- del buen empresario o del buen líder, pero sí hay una serie de habilidades, de atributos o de particularidades que ayudan a cumplir el objetivo de tener tu propia empresa y, lo que es mejor aún, de disfrutar en tu propia empresa. Estos son algunos rasgos que, desde mi punto de vista, se deben tener en cuenta:

Osadía

Allways think big. Sí. Hay que pensar a lo grande y no quedarse anclado en el punto de partida ni en los logros obtenidos en el corto plazo. Proyectar las ideas hacia el futuro permite diseñar un esquema en el que se tengan en cuenta todos los detalles, desde los más administrativos hasta los operacionales y estratégicos: estructura financiera, modelos de remuneración, planes de carrera, valores diferenciales, catálogo de productos/servicios, vías de desarrollo y crecimiento, identidad corporativa, etc.

Tener una idea de negocio es solo el primer paso. Pero estructurar esa idea en base a una misión y una visión y establecer los modelos -las reglas de juego- sobre las que la organización cimentará su éxito -tu éxito- es lo más difícil. Hay que estar preparados para caer, pero, sobre todo, hay que estar preparados para triunfar. Piensa en una organización elástica capaz de expandirse con facilidad. Ya sabes: luces cortas, luces largas; paso firme, mirada a lo lejos.

Rebeldía

Determinar la propuesta comercial con la que pretendes seducir al mercado, no es del todo sencillo. Hay que tener claro qué es lo que quieres vender, cómo vas a llegar al mercado (canales de distribución, venta directa, online, tiendas físicas, …), debes determinar cuál quieres que sea tu público objetivo -eso te ayudará a segmentar y a ser más eficiente en tu circuito comercial-.

Pero sé rebelde. Hacer lo que hacen todos y de la misma manera te permitirá, en el mejor de los casos, ser uno más. Debes diferenciarte, destacar, liderar. Rebélate contra el status quo y busca soluciones innovadoras. Identifica un problema, una necesidad y haz que tu empresa lo resuelva con propuestas que se alejen de las de la competencia. Define perfectamente la misión de tu empresa y pon el foco en lo que decidas, sin perder el norte. Los autores de Play Bigger –  Al Ramadán , Dave Peterson , Christopher Lochhead y Kevin Maney– hablan de category winner. Uber, Amazon o, incluso, IKEA. Ellos buscaron un nicho, presentaron una solución que nadie antes se había atrevido a proponer, crearon una nueva categoría y la lideraron. Ahora son referentes en lo que hacen.

Acompañamiento

¿De verdad necesitas un socio o es que quieres sentirte acompañado en tu aventura? Antes de asociarte y unir tu suerte a la de otro, pregúntate si, de verdad, lo necesitas. En caso afirmativo habrá que visualizar las competencias de cada socio y definir, de antemano, cuáles serán los roles y las responsabilidades de cada uno. Si quieres evitar problemas, que un notario certifique vuestro acuerdo. Aunque si de verdad quieres evitar problemas, vuela solo.

Cultura del esfuerzo

Puedes imaginar el éxito, pero debes luchar por él. El camino se recorre a base de esfuerzo y de mucho trabajo. Desear el triunfo no es suficiente. Hay que trabajar para alcanzarlo. La cultura del esfuerzo implica soñar con una meta y plantearla como un desafío. Y trabajar, trabajar mucho para alcanzarlo. Por lo tanto, hay que establecer estrategias, buscar recursos, crear hábitos y, desde luego, asumir los reveses del día a día, no rendirse ante los obstáculos, incluso, aceptar el fracaso. Y, con todo, seguir trabajando porque el éxito es la consecuencia, no el objetivo.

Talento

No tengas miedo de aquellos que son mejores que tú. Deja atrás los egos y aprende de la gente que trabaja contigo. Lejos de mostrar tus debilidades o tus limitaciones, admirar y reconocer el trabajo ajeno te hará más fuerte. Pon siempre en valor a las personas, dales confianza, agradece su compromiso porque ellas harán que tu marca corporativa y tu identidad como líder sean exitosas. Si se marcha un peso pesado de tu empresa, agradécele el trabajo realizado y el conocimiento que deja y busca un sustituto aún mejor.

Invierte en formación, tanto para tu equipo como para ti mismo. No hay nada más gratificante que aprender algo nuevo. Tampoco hay nada más rentable que un equipo con las habilidades y competencias necesarias. Y, recuerda siempre, que el talento atrae a más talento. Y lo que le hace falta a tu empresa para triunfar es precisamente eso: talento.

Honestidad

La honestidad, la credibilidad, la confianza y la transparencia son valores rentables a largo plazo. No traspases las líneas rojas, no busques atajos para llegar antes. Recuerda que la reputación y la actitud ética te llevarán lejos. Ser un contrincante duro no implica ser un contrincante sucio. Y respetar las reglas del juego, apostar por la responsabilidad social, la ética corporativa o el buen gobierno harán que tu marca comercial y tú mismo, seáis conocidos por lo que sois, por lo que hacéis y por la forma en la que lo hacéis. Y eso también puede ser diferencial.

Comunicación

Si comunicas, implicas. Y si implicas, motivas. Un equipo motivado es mil veces más eficiente y rentable que un equipo aburrido y no comprometido. Eso sí, la comunicación tiene que ser veraz, transparente y clara y debe fluir en todas direcciones. Hay que ser auténtico y explicar las decisiones que se toman, los éxitos alcanzados y también los fracasos, asociándolos a posibles soluciones. Pero la comunicación también implica saber escuchar. Por eso, además de ser transparente, el buen empresario escucha alternativas, propuestas que pueden impulsar el crecimiento y evita el oscurantismo y la rumorología. Si todos sienten que están en el mismo barco, todos remarán en la misma dirección.

Equilibrio

Si alcanzas el éxito, no te relajes porque la competencia no descansa nunca. Conoce y respeta a tus competidores, incluso, aprende de ellos. No se puede bajar la guardia nunca porque el éxito es frágil y, aunque parezca que todo va bien, las cosas pueden cambiar en cualquier momento. Cada día hay que enfrentarse a problemas y a malas noticias, pero es importante saber gestionar las crisis. El equilibrio en este caso tiene la clave: ni grandes alardes, ni euforia desmedida ante las buenas noticias, ni entrar en bucle cuando las cosas salen mal. En el equilibrio está la mesura.

Curiosidad

La innovación es una actitud muy vinculada a la curiosidad. Leer, viajar, salir de las zonas de confort, … todo ello activa la mente. Son conductas inspiradoras. Muchas ideas originales o planes de negocio revolucionarios se dibujaron en la servilleta de un bar o durante el trayecto de un viaje. Estar en la oficina no garantiza la inspiración. Conocer nuevos lugares, nuevos entornos, nuevas culturas además de ser gratificante en el plano personal, estimula la curiosidad y la imaginación, dos elementos también clave para alcanzar el éxito.

Sentido del humor y salud

El humor es una de las mejores herramientas de gestión que conozco. Es contagioso y neutraliza el estrés y la tensión. Divertirse en el trabajo no solo incrementa las opciones de éxito profesional, también las posibilidades de alcanzar el triunfo personal. Es más agradable disfrutar trabajando que tratar de encontrar una motivación extra para acudir a la oficina cada día. El humor genera confianza y humaniza.

Por último, es importante descansar y cuidar la salud en el plano físico, intelectual y espiritual. Ser un empresario de éxito puede estar bien, pero serlo a costa de la salud o el bienestar emocional no vale la pena. El ejercicio, el descanso, la familia, los amigos, … serán siempre los mejores compañeros de viaje.

Francisco Javier Latasa

Chairman & CEO VASS

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