Plataformas Low-Code, simplificando la economía de las aplicaciones

Según el informe The Mobile Economy, elaborado por la GSMA, la asociación que organiza cada año el Mobile World Congress (MWC) en Barcelona, el número de usuarios únicos de telefonía móvil alcanzó los 5.000 millones al finalizar 2017, y el número de tarjetas SIM usadas por personas (excluyendo las relacionadas con IoT) se elevó a 7.800 millones, superando por primera vez a la población mundial. Esas cifras dan una idea de la magnitud del mercado al que se enfrenta cualquier tipo de organización, con independencia de su tamaño, de su localización geográfica o del sector al que pertenezca.

En este escenario, la demanda de servicios digitales crece más rápido que nunca, lo que lleva a las organizaciones a tener que gestionar adecuadamente miles de procesos, sistemas, aplicaciones y soluciones. Por otra parte, el nuevo entorno digital se caracteriza por un alto grado de competitividad, que obliga a las empresas a responder con celeridad a las demandas de unos usuarios bien informados y cada vez más exigentes.

De esta forma, uno de los grandes retos a superar hoy en día es ser capaces de diseñar, desarrollar, poner en producción y mantener las aplicaciones en las que se basa el negocio y a través de las que se ofrece servicio a los clientes de una forma ágil, segura, con calidad y conservando los costes bajo control.

Con este panorama, el proceso tradicional de desarrollo de aplicaciones no sirve, ya que es largo, engorroso e implica a múltiples equipos sin una comunicación fluida, provocando justo lo contrario de lo que una organización puede permitirse: errores, retrasos e incrementos de presupuesto.

Puede darse el caso en el que una compañía opte por adquirir aplicaciones ya desarrolladas, pero aquí el problema que surge es el de la integración: se crean silos de datos y los procesos empiezan a acumularse, por lo que antes de darnos cuenta, nos encontramos con una dificultad mayor.

Finalmente, las empresas tienen que lidiar también con una complicación añadida como es la escasez de talento. Se estima que en Europa y, también en España, se publican al año decenas de miles de ofertas de trabajo para desarrolladores de software mientras que, en realidad, de las universidades solo salen licenciados para cubrir una cuarta parta.

La solución se llama Low-Code 

A finales del siglo XX, diseñar una página web suponía un esfuerzo considerable y una gran dedicación de recursos. Hoy en día, gracias a la aparición, en el año 2005, de plataformas como WordPress, la creación de un site personalizado, basado en plantillas, puede ser cuestión de días. Pues bien, con las plataformas Low-Code se consigue algo similar a la hora de abordar el desarrollo de una aplicación web o móvil.

Las tecnologías Low-Code, a las que Forrester definió en un informe de 2014 como “plataformas que facilitan la producción rápida de aplicaciones de negocio con mínima programación manual y mínima inversión inicial en la configuración, formación y despliegue”, pueden convertirse en la solución para dar salida a la gran demanda de aplicaciones que exige el mercado actual. Los analistas parecen tenerlo claro. Así, un informe de Gartner predice que en 2020, al menos la mitad de todas las nuevas aplicaciones se crearán a través de dichas plataformas.

En las plataformas Low-Code el código ya viene preconfigurado, lo que hace posible la creación de aplicaciones reduciendo la programación a su mínima expresión. Además, suelen incluir características “drag and drop”, gracias a las que profesionales con escasos conocimientos técnicos pueden ser capaces de crear y desplegar aplicaciones empresariales de forma fácil, rápida y sin sacrificar la calidad.

Es decir que, el principal diferencial de las plataformas Low Code es que, frente al desarrollo y la codificación programando, apuestan por la configuración y la parametrización, utilizando herramientas declarativas y muy visuales.

¿Quiere esto decir que los departamentos de TI dejarán de tener sentido con la llegada de las plataformas Low-Code? En absoluto. La generación de aplicaciones resultará a partir de ahora más ágil, pero seguirá siendo necesario que un experto supervise aspectos que tienen que ver con la seguridad, la escalabilidad o la eficiencia de las nuevas aplicaciones.

Otra duda que suele surgir con respecto a las plataformas Low-Code es si solo valen para desarrollar aplicaciones pequeñas. La respuesta es no. Hoy en día, con una plataforma Low-Code es posible construir aplicaciones para procesos complejos, en los que se gestionan grandes cantidades de datos. Además de la sencillez y de la rapidez de desarrollo, la escalabilidad es otra característica clave de estas tecnologías.

Pero las organizaciones no solo buscan la generación rápida de aplicaciones, sino facilitar la toma de control sobre estas plataformas para que, internamente puedan operar sobre ellas y, generar nuevas aplicaciones o evolucionar las que ya tienen. Low-Code también cumple con este propósito.

¿Qué plataforma Low-Code elegir?

Está claro que las plataformas Low-Code aportan múltiples beneficios: mejoran la competitividad de la empresa; aceleran el time to market; reducen los esfuerzos dedicados al mantenimiento de la aplicación; eliminan costes; mejoran la experiencia de usuario; evitan riesgos asociados a prácticas como el Shadow IT…

Pero ¿son todas las plataformas Low-Code iguales? ¿Qué factores hay que tener en cuenta a la hora de elegir una tecnología de este tipo?

No todas las plataformas Low-Code son iguales. A la hora de decidirnos por una en concreto, el principal objetivo es garantizar que la plataforma aglutina la mayoría de las capacidades que debe presentar cualquier aplicación de negocio de propósito general, como pueden ser: desarrollo de aplicaciones a través de modelos visuales; compatibilidad con todos los sistemas operativos y plataformas móviles de manera estándar; poseer todas las certificaciones de seguridad necesarias y experiencia demostrada con iniciativas a gran escala; interfaces de arrastrar y soltar; gestor documental con el que administrar documentos; un motor de reglas que dirija la lógica de la aplicación y de los procesos; un buscador de contenido;  un módulo de analítica, un cuadro de mando, un editor de interfaces de usuario…

Son plataformas, que suponen una auténtica revolución en el mundo de la construcción de aplicaciones porque proporcionan todos los elementos típicos de la capa front (listas, formularios, diálogos), JavaScript, Flash, Ajax, SOAP, REST, servicios de notificación… y el código generado es ‘responsive’, preparado para funcionar en cualquier tipo de navegador y/o dispositivo. Además, son capaces de integrarse fácilmente con otras aplicaciones, tipo SAP, SIEBEL, Salesforce, Sharepoint, etc. o con bases de datos como Oracle, SQLServer y DB2.

Estos servicios ya construidos acortan los ciclos de desarrollo, disminuyen los costes asociados y facilitan la generación de prototipos plenamente funcionales.

Si después de tener en consideración todos esos factores siguen existiendo dudas, lo más recomendable siempre será acudir a un consultor especialista con experiencia en plataformas Low-Code. De esta forma, será posible asegurarse el éxito a la primera y comenzar a disfrutar rápidamente de todos los beneficios que la propuesta Low-Code puede suponer para el desarrollo del negocio en el nuevo y complejo entorno digital.

En definitiva, las nuevas expectativas digitales han incrementado la demanda de aplicaciones móviles con soluciones más rápidas y que utilicen menos recursos. Las plataformas Low-Code aceleran la transformación digital y permiten construir e implantar aplicaciones empresariales potentes y compatibles prácticamente con cualquier sistema actual.

 

Mario Tenés

Director de Integration & Processes en VASS

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